Lic. María Fernanda Blanco –Psicóloga
¿Sentiste alguna vez que no podías parar de comer? Y no hablo de antojos, ni de tentaciones sino de una situación muy distinta. Cuando”tragas” alimentos por tristeza, por soledad, por aburrimiento, por estrés.Cuando no hay placer sino culpa, arrepentimiento y a veces hasta vergüenza.Cuando nos engañamos pensando que un chocolate es un “premio” que nos los merecemos, un “consuelo” después de un día duro de trabajo o de haber tenido un acalorada discusión
Es fundamental hacer un pausa y preguntarnos ¿Es realmente hambre lo que tengo o se trata de otra cosa? La relación entre la comida y las emociones es compleja. Estas aparecen sin pedirnos permiso y nos desbordan. Tratamos de reprimirla, de taparlas, de anestesiarlas, de callarlas con comida. Durante un tiempo surge efecto, nos calma, nos tranquiliza, nos permite llenar el vacío que por momento sentimos en nuestras vidas. Pero esa calma se disipa fácilmente ¿No es así? Y nos deja angustia, la sensación de haber perdido el control, de haber fracasado.
Te propongo relacionarnos con las emociones de otra manera, en vez de huir de ellas o de entrar en un lucha sin fin podemos empezar a observarlas,a aceptarlas. Podemos aprender antenderlas, a escucharlas. Tienen una historia para contarnos y son una manera de conocernos mejor.
En artículos anteriores escribí sobre” mindfulnes” (atención plena). Esta va a permitir volver a conectarnos con el placer de comer, con el disfrute,con los aromas, los colores, el gusto, el tacto, cambiando la manera de vincularnos con el alimento. Buscando nutrientes sanos para nuestro organismo.Es necesario también revisar con que alimentamos nuestra mente y nuestro espíritu. Que programas de televisión miramos, que leemos, que tipo de música escuchamos y con quienes nos relacionamos.
La educación emocional es fundamental si queremos llevar una vida plena. Aprender a decir que no, a poner límites, a enojarse cuando hace falta, a decir lo que no necesitamos de manera asertiva. Siempre en un marco de respeto hacia el otro, cuidando las palabras y esperando el momento oportuno. Tenemos que aprender el arte de la detención y a vivir plenamente en el instante presente
Por eso te pido que e hoy cuando te encuentres frente un plato de comida te preguntes ¿Con qué emoción voy a elegir comer Hoy?
Charlas, talleres y espacio grupal
Encuentros Saludables
El cambio es posible
Blanco.fernanda@hotmail.com
154.049.4255
Te propongo relacionarnos con las emociones de otra manera, en vez de huir de ellas o de entrar en un lucha sin fin podemos empezar a observarlas,a aceptarlas. Podemos aprender antenderlas, a escucharlas. Tienen una historia para contarnos y son una manera de conocernos mejor.
En artículos anteriores escribí sobre” mindfulnes” (atención plena). Esta va a permitir volver a conectarnos con el placer de comer, con el disfrute,con los aromas, los colores, el gusto, el tacto, cambiando la manera de vincularnos con el alimento. Buscando nutrientes sanos para nuestro organismo.Es necesario también revisar con que alimentamos nuestra mente y nuestro espíritu. Que programas de televisión miramos, que leemos, que tipo de música escuchamos y con quienes nos relacionamos.
La educación emocional es fundamental si queremos llevar una vida plena. Aprender a decir que no, a poner límites, a enojarse cuando hace falta, a decir lo que no necesitamos de manera asertiva. Siempre en un marco de respeto hacia el otro, cuidando las palabras y esperando el momento oportuno. Tenemos que aprender el arte de la detención y a vivir plenamente en el instante presente
Por eso te pido que e hoy cuando te encuentres frente un plato de comida te preguntes ¿Con qué emoción voy a elegir comer Hoy?
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